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Inveritr en depósitos monetarios

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Los depósitos monetarios son inversiones de capital realizadas a cambio de una remuneración, que puede ser fija o variable.

El capital de los depósitos está asegurado por el Fondo de Garantía de Depósitos (DGF), por lo que en caso de quiebra de la institución, no se pierde dinero.

Los depósitos bancarios son productos financieros que se caracterizan por el hecho de que una de las partes, ya sea una persona física o jurídica, entrega dinero a una entidad de crédito (banco, caja de ahorros o cooperativa de crédito) para su custodia y al final de un período determinado lo devuelve con el pago de intereses.

Con este tipo de inversión, el usuario decide cuánto dinero quiere invertir y en qué período de tiempo desea hacerlo. Al final de este período, la organización devolverá la cantidad que ha aportado además de la cantidad para la que se calcularon los intereses.

El método para recibir el dinero recibido con la inversión puede ser cada 3 o 6 meses o al final del período.

Tipos de depósitos

Hay dos categorías de depósitos en el mercado: los depósitos a plazo y los depósitos a la vista.

Depósitos a plazo

Los clientes deciden cuándo devolver el dinero, pero el principal inconveniente es que no siempre aportan ingresos, y si lo hacen, son escasos.

Depósitos a plazo

Al concluir el contrato se determina el plazo de inversión y los intereses que recibirán los depositantes, así como la comisión que se pagará en caso de terminación anticipada del contrato. Pueden ser a corto o largo plazo.

Depósitos estructurados

El interés al que se refiere la cantidad invertida no es fijo, sino que depende de la rentabilidad y el riesgo del activo financiero.

Depósitos dobles o combinados

Tienen una parte a plazo fijo con un interés fijo y otra parte que puede variar según el producto con el que se relacionen.

Depósitos de vivienda

Con los depósitos a la vista, los usuarios pueden disponer de sus ahorros en cualquier momento sin correr muchos riesgos, pero sin grandes rendimientos, aunque se pueden encontrar depósitos de este tipo que son recompensados.

También pueden utilizarse para adquirir otros servicios como tarjetas, débitos directos y otros. Por ejemplo, las cuentas corrientes y de ahorro son depósitos a la vista. Hay dos tipos de depósitos a la vista:

Cuenta corriente

Un producto bancario en el que el cliente puede acceder a su dinero en cualquier momento, pero a cambio no puede recibir ningún interés o un interés bajo. También proporciona un “servicio de efectivo” que permite los pagos y el cobro.

Cuenta de ahorro: Es una cuenta corriente que ofrece al cliente menos opciones para hacer depósitos y pagos, pero tiene un tipo de interés ligeramente más alto. Están vinculadas a una libreta, que registra los movimientos de la cuenta.

Depósitos a plazo fijo

Los depósitos a plazo son productos de ahorro en los que el usuario mantiene su capital en la institución durante un determinado período de tiempo a cambio de condiciones favorables e intereses a su favor.

Al final del plazo acordado, se suele informar al cliente sobre las condiciones en que se hace la prórroga para decidir si se da por terminado el depósito y se recibe de la institución la cantidad de dinero que se le ha proporcionado junto con la remuneración acordada si no la ha recibido periódicamente o para seguir invirtiendo.

La remuneración de los depósitos a plazo fijo puede adoptar la forma de una tasa fija o variable, que el usuario puede recibir periódicamente o al final del contrato, según las condiciones que acuerde en el momento de la firma del contrato.

Retirada de dinero antes del final del depósito

El dinero incluido en el depósito se entrega al cliente después del plazo establecido, pero la mayoría de las instituciones permiten su retiro anticipado a cambio de una multa o comisión.

Esta debe estar incluida en los términos y condiciones del contrato y, de acuerdo con el Banco de España, no debe exceder el monto total de los intereses devengados desde el momento en que se contrata el depósito hasta que se cancela el mismo.

Depósitos a plazo con recompensa fija o variable

Con los depósitos regulares, el usuario selecciona el interés fijo, recibe ingresos conocidos de antemano y puede recibirlos desde el primer momento.

Sin embargo, es posible elegir un rendimiento variable, con el que tampoco hay riesgo de perder el dinero invertido, pero sin saber exactamente cuánto se recibirá a cambio. Aunque el capital invertido está garantizado, no se pagan intereses. Se trata de los llamados depósitos estructurados.

Ambos tipos están supervisados por el Banco de España, pero estos últimos están relacionados con la evolución de los mercados de capitales y pueden tener una mayor rentabilidad.

Depósitos Estructurales

Se trata de productos de ahorro cuya rentabilidad y riesgo están directamente relacionados con las características de un activo financiero, que pueden ser, en particular, las acciones o los índices bursátiles.

Al final del plazo, se recupera el capital invertido y se obtiene la rentabilidad según un índice bursátil o varios índices.

La cancelación anticipada de este tipo de depósito tiene otras consecuencias que si el depósito concertado en virtud del contrato fuera una práctica habitual, ya que algunas instituciones no lo permiten y, si lo hacen, la comisión puede ser muy elevada.

Depósitos dobles o mixtos

Además, algunas instituciones permiten los llamados contratos dobles o mixtos.

Se caracterizan por la división del dinero invertido en dos partes, una de ellas relacionada con el plazo y la otra con un tipo de interés fijo, mientras que la remuneración que se recibe de la otra parte depende de otro producto financiero, que puede ser un índice variable o un fondo de acciones o de pensiones, que a su vez está sujeto a las fluctuaciones del mercado.

¿Cuánto dinero se deposita?

La elección de la cantidad a depositar depende directamente del usuario que celebre un contrato con él, aunque algunas entidades de crédito fijan una cantidad mínima y máxima que debe ajustarse para poder celebrar un contrato con el usuario.

Por otra parte, a veces es posible hacer los llamados “depósitos posteriores”, es decir, es posible hacer nuevas aportaciones al depósito bancario para aumentar el capital invertido.

Disposición del dinero depositado

Según el tipo de depósito elegido, el depositante puede o no tener acceso a su dinero hasta el final del plazo. Por ejemplo, no es posible hacerlo con los depósitos a plazo, ya que ofrecen grandes ventajas a cambio de limitar su disponibilidad.

Al contratar un depósito que no sea a la vista, el usuario entrega el dinero acordado a la institución para que ésta, a su vez, le pague la remuneración. Sin embargo, ni la cantidad entregada ni el interés recibido pueden ser utilizados por el cliente hasta el final del período acordado cuando se firmó el contrato.

Así pues, en la mayoría de los casos, el dinero invertido en los depósitos no está a disposición del cliente. Si el cliente desea retirar una parte o la totalidad del capital, los bancos y las cajas de ahorros suelen permitirlo, pero bajo ciertas condiciones.

Por regla general, es necesario cancelar el depósito completamente, pero esta cancelación conlleva una multa, que se deduce del rendimiento acumulado. Es decir, cuando se quiere retirar dinero o parte de él, el banco sólo puede permitirlo cancelando el depósito y esto puede llevar a una reducción de la cantidad de dinero recibida del depósito.

Por regla general, en caso de cancelación, el banco aplica una reducción de los intereses sobre la devolución recibida, pero esta multa depende del tema, ya que algunas personas ni siquiera te castigan.

Se han recibido 200 euros de intereses en el momento de la cancelación, es posible que el usuario reciba una devolución del dinero que ha invertido, pero el beneficio será menor.

Garantía de depósito

Los depósitos son productos de inversión para los que el usuario no corre un riesgo excesivo, ya que las empresas que ofrecen este tipo de productos financieros garantizan una devolución del 100% del importe pagado.

Además, todas las sociedades de depósito de la Unión Europea (UE) están obligadas a adherirse al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que cubre hasta “100.000 euros por depositante en cada entidad de crédito” para proteger al usuario de posibles crisis que pudieran impedir que el banco o la caja de ahorros cumpliera sus obligaciones.

Ahorros con depósitos bancarios

Los depósitos son una oportunidad de ahorro para muchos, ya que la cantidad invertida está garantizada.

Como las condiciones varían (según la institución con la que se celebre el contrato y el tipo de depósito), es conveniente compararlas antes de celebrar el contrato para elegir la más conveniente para cada usuario.

Si está considerando la posibilidad de concertar un contrato de depósito, compare todas las condiciones de que dispone y considere si se renuevan automáticamente o no.

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